Cómo el cheque libre de mordeduras ha cambiado mi forma de pensar al viajar
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Hoy me gustaría compartir con vosotros mi historia personal sobre cómo montar sin bocado ha cambiado mi forma de pensar. Yo, Cathryn Rippelbeck, siempre he sido una jinete entusiasta, pero no fue hasta que decidí dejar de usar un bocado que se abrió para mí un mundo completamente nuevo de equitación. Déjame contarte cómo este cambio ha cambiado mi perspectiva sobre los caballos, la equitación y Tuvo un impacto duradero en mi conexión con ellos.
1. Más atención al caballo:
Cuando decidí montar sin bocado, aprendí a estar aún más atento a las necesidades de mi caballo. A través de la comunicación más sutil y la influencia más suave que ofrece la equitación sin bocado, me volví más sensible a las señales corporales de mi caballo. Comencé a comprender mejor sus reacciones y pude adaptar mi apoyo en consecuencia. Esta nueva forma de atención plena condujo a una conexión más profunda y una mayor comprensión entre nosotros.
2. Confianza y cooperación:
Sin el uso del bocado, me vi obligado a trabajar con mi caballo de una manera diferente. Me di cuenta de que la confianza y la paciencia son los componentes clave para una comunicación exitosa. Al generar confianza en un nuevo nivel, pude trabajar más armoniosamente con mi caballo y superar juntos nuevos desafíos. La experiencia de montar a caballo sin bocado fortaleció nuestra relación y me dio una comprensión profunda de la importancia de la asociación y la cooperación.
3. Respeto a la individualidad del caballo:
Montar sin bocado me dio la oportunidad de reconocer y entender mejor las necesidades de mi caballo. Cada caballo es un ser individual con preferencias y sentimientos diferentes. Al no utilizar un bocado, pude ver a mi caballo como un compañero igual y respetar su postura natural de cabeza y cuello. Esta nueva perspectiva me ayudó a desarrollar una visión más completa de las necesidades y deseos de mi caballo, incluso fuera de la silla.
4. Asiento del conductor mejorado:
Un cambio sorprendente que montar sin bocado ha traído a mi estilo de montar ha sido la mejora en mi posición de montar. A través de la influencia más suave y la comunicación más directa con mi caballo, pude utilizar mi cuerpo de forma más consciente y encontrar un mejor equilibrio. Sin el apoyo de un bit, aprendí a concentrarme más en mi asiento y mi postura. Esto hizo que mi asiento fuera más estable y mi influencia sobre el caballo más precisa. Pude dar ayudas más sutiles al peso y a las piernas y adaptarme mejor a los movimientos de mi caballo. Este mejor control del cuerpo condujo a un estilo de conducción más armonioso y efectivo.
Conclusión:
La decisión de montar sin bocado no sólo ha cambiado mi forma de montar, sino que también ha revolucionado mi forma de pensar. He aprendido a ser más sensible a las necesidades de mi caballo, a fortalecer la confianza y la cooperación y a aumentar el respeto por la individualidad de mi caballo. Montar sin bocado ha profundizado mi relación con los caballos y me ha ayudado a convertirme en un jinete más receptivo, empático y consciente.
¿Has tenido experiencias o preguntas similares sobre montar sin bocado? ¡Déjame saber y comparte tus pensamientos en los comentarios!
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